viernes, 9 de octubre de 2009

Diez años de política europea de seguridad


JAVIER SOLANA 09/10/2009


El año 2009 representa un hito para el papel de la Unión Europea en el mundo. Señala los 10 años de la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD), durante los que la UE ha contribuido a la seguridad en el ámbito internacional y ha influido de forma real en las vidas de la gente en todo el mundo. Al mismo tiempo, nos encontramos en el umbral de una nueva era en la que el Tratado de Lisboa entrará en vigor y proporcionará un nuevo ímpetu para nuestra acción exterior.
La Unión Europea no es una alianza militar. Nuestro objetivo no es librar guerras, sino construir la paz
Este año, la UE tiene en marcha 12 operaciones de paz, más que nunca
En 10 años, hemos desplegado 20 operaciones en tres continentes para ayudar a prevenir la violencia, restaurar la paz e impulsar la reconstrucción después de un conflicto. Desde Kabul hasta Pristina, desde Ramala hasta Kinshasha, la UE vigila fronteras, supervisa acuerdos de paz, entrena a fuerzas de policía, construye sistemas de justicia penal y protege barcos de los ataques piratas. Gracias a nuestros logros, cada vez recibimos más peticiones de ayuda en una crisis o después de una guerra. Tenemos la credibilidad, los valores y la voluntad necesarios para hacerlo.
La Unión Europea fue una adelantada en 1999. El carácter integral y polifacético de nuestra estrategia era nuevo. Y la UE sigue siendo la única organización que puede utilizar toda una panoplia de instrumentos y recursos que complementan las herramientas tradicionales de política exterior de sus Estados miembros, tanto para impedir o prevenir una crisis como para restaurar la paz y reconstruir las instituciones después de un conflicto.
Ahí se encuentra el valor añadido extraordinario de la Unión. Combinamos la ayuda humanitaria y el apoyo a la construcción institucional y el buen gobierno con la capacidad de gestión de crisis, ayuda técnica y económica y diálogo político y mediación. El enfoque conjunto civil y militar de la UE hace que seamos flexibles y capaces de ofrecer soluciones a medida a problemas complejos. Los conflictos actuales demuestran con más claridad que nunca que una solución militar no es ni la única opción ni la mejor, sobre todo durante la estabilización de una crisis; una verdad que también ha subrayado el presidente Barack Obama.
La PESD dio sus primeros pasos en los Balcanes. Cuando estallaron las guerras yugoslavas en los años noventa, tuvimos que limitarnos a contemplar cómo se quemaba nuestro vecino porque no teníamos medios para reaccionar ante la crisis. Aprendimos nuestra lección y nos organizamos, y nos dotamos de una serie de capacidades y procedimientos de toma de decisiones y de una doctrina de seguridad. En 2003 impedimos mediante nuestros esfuerzos diplomáticos un brote de hostilidades en la antigua República Yugoslava de Macedonia y después desplegamos la Operación Concordia. En 2004, la Ope
-ración Althea tomó el relevo de las fuerzas de paz de la OTAN en Bosnia y Herzegovina. Hoy seguimos teniendo una enorme presencia en los Balcanes, luchando contra el crimen organizado y construyendo las instituciones legales y de mantenimiento del orden. Por ejemplo, EULEX Kosovo es la mayor misión de la UE hasta la fecha, con unos 2.000 miembros que trabajan con la policía y el sistema judicial y en equipos móviles de aduanas.
Las actividades de gestión de crisis y construcción de paz de la UE no se limitan a los países vecinos. Hemos tenido intervenciones importantes en África, por ejemplo, cuando hemos contribuido a proporcionar un ambiente seguro para las elecciones en la República Democrática del Congo y a proteger a los refugiados y los cooperantes de las consecuencias de la crisis de Darfur. El año pasado organizamos EUNAVFOR, nuestra primera operación naval, para luchar contra la piratería en las aguas de Somalia.
¿Quién podía imaginar hace 10 años que la Unión Europea dirigiría un día una fuerza de 13 fragatas en el océano Índico que iba a reducir el éxito de los ataques piratas a la mitad?
Este año, la Unión tiene 12 operaciones en marcha al mismo tiempo, más que nunca. Desde 2003, se ha desplegado a unos 70.000 hombres y mujeres en 23 operaciones de gestión de crisis. Proceden de Estados miembros de la UE y de países que no son miembros pero participan también en nuestras operaciones, como Noruega, Suiza, Ucrania, Turquía y Estados Unidos. De estas 23 misiones, seis han sido militares y las otras 17 civiles. Desplegamos personal del Ejército o la Marina cuando es necesario, pero nuestro objetivo no es librar guerras, sino construir la paz.
La Unión Europea no es una alianza militar. La solución a cualquier crisis, emergencia o conflicto debe ser siempre política, y nuestras acciones de PESD están siempre firmemente enraizadas en estrategias políticas elaboradas mediante consenso.
Nuestras misiones de PESD nos han llevado a lugares tan lejanos como Aceh, Indonesia, donde vigilamos el acuerdo de paz firmado tras el tsunami de 2004, después de decenios de guerra civil. En estrecha colaboración con la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), hicimos de intermediarios entre los rebeldes y el gobierno y supervisamos la entrega de las armas.
A medida que adquirimos experiencia y conocimientos, organizamos operaciones cada vez más ambiciosas. Nuestro éxito con la Operación Artemis, en la República Democrática del Congo, donde la UE intervino en 2003 después de choques violentos y una crisis humanitaria en Bunia, nos ayudó a preparar las operaciones EUFOR en Chad y la República Centroafricana y EUNAVFOR en Somalia, a la que Suráfrica ha mostrado interés en incorporarse.
El año pasado, demostramos con qué rapidez podíamos movilizarnos cuando desplegamos una misión de observación al Cáucaso en menos de tres semanas para ayudar a apaciguar la crisis entre Rusia y Georgia, tras el acuerdo de paz logrado con la mediación de la UE. Como miembro del Cuarteto Internacional, la UE está profundamente involucrada, desde el punto de vista diplomático, en el Proceso de Paz de Oriente Próximo, y, en el momento en que se alcance un acuerdo entre israelíes y palestinos, estaremos listos para ayudar a llevarlo a la práctica sobre el terreno. Ya contamos con una misión en Cisjordania para ayudar a crear la policía civil y el sistema de justicia penal en Palestina. Y en Somalia, estamos pensando en tomar medidas para reformar el sector de la seguridad como complemento a EUNAVFOR Somalia y la ayuda humanitaria y el apoyo político que ya proporcionamos.
Para responder a las peticiones de ayuda, cada vez más numerosas, con el fin de abordar los retos de seguridad regionales y mundiales, la Unión Europea debe mejorar todavía más la eficacia y coherencia de su acción exterior. En la actualidad existe una gran distancia entre nuestras ambiciones y nuestros recursos, y debemos acortarla. Son necesarias prioridades más claras y decisiones presupuestarias sensatas.

Y debemos reforzar nuestra capacidad civil y militar y aumentar sus fondos para poder respaldar nuestras decisiones políticas.
Debemos desarrollar aún más la estrategia conjunta civil y militar de la UE, que es única, con el fin de poder ser más flexibles. También debemos fortalecer nuestra capacidad de desplegar fuerzas de reacción rápida. En la segunda década de la PESD, el Tratado de Lisboa pondrá todo esto a disposición de la UE.
Javier Solana es Alto Representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) © Project Syndicate, 2009. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

martes, 6 de octubre de 2009

Ha llegado la hora de hacer frente a Chávez



Jorge G. Castañeda
29 de sepetiembre.


CIUDAD DE MÉXICO – A principios de septiembre, las mayores empresas de Colombia asombraron a todo el mundo con su apoyo incondicional al Presidente del país, Álvaro Uribe, en su conflicto cada vez más profundo con Venezuela. Si perdían el enorme mercado de exportación contiguo... pues sería mala suerte, simplemente.

Por primera vez, los exportadores colombianos de casi todo lo que Venezuela compra, desde papel higiénico hasta gasolina, fruta y hortalizas, leche y carne, dieron luz verde a su Presidente para que hiciera frente al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en lugar de seguir ofreciendo la otra mejilla, como habían estado presionándolo para que lo hiciera en los ocho años transcurridos desde que Uribe ocupó su cargo por primera vez.

Venezuela había pasado a ser una magnífica oportunidad comercial para los exportadores colombianos, pues ya no produce prácticamente nada (exceptuado el petróleo), tiene un tipo de cambio oficial enormemente subvencionado y cuenta con enormes sumas de petrodólares con los que puede comprar todo lo imaginable. Mientras las autoridades de Colombia se
veían obligadas a afrontar los frecuentes insultos de Chávez, sus intervenciones en los asuntos internos de Colombia, sus compras de armas en gran escala y sus rabietas diplomáticas, la comunidad comercial obtenía beneficios y presionaba al Gobierno para que llegara a avenencias. Hasta ahora, eso es lo que había hecho el Gobierno.

La vacilación de la comunidad comercial de Colombia ante la necesidad de hacer frente a Chávez podría resultar ser el último obstáculo que quedara y que Uribe, los Estados Unidos y unas cuantas democracias latinoamericanas hubieran de eliminar antes de hacer frente a Chávez. Hace mucho que deberían haberlo hecho

El teniente coronel venezolano ha brindado repetidas veces refugio, armas, apoyo diplomático y financiación a las
guerrillas de las FARC que luchan para derribar al Gobierno de Colombia. Se ha lanzado a hacer compras inmensas de armas a Rusia, Ucrania y Belarús, las más recientes de ellas de tanques, aviones de combate y un submarino. Ha adoptado medidas cada vez más contundentes contra los disidentes, la oposición y las libertades fundamentales de Venezuela,
además de expropiar empresas sin la correspondiente compensación.

Al apoyar sistemáticamente a sus aliados en otros países latinoamericanos, desde Bolivia y la Argentina hasta Honduras y El Salvador, además del Perú, Nicaragua, Ecuador y la oposición de México, Chávez ha polarizado todo el continente latinoamericano del mismo modo que su propia sociedad. Además, ha implicado a Venezuela en conflictos mundiales casi en los antípodas, al aliarse con el régimen iraní y volverse uno de sus bastiones.

Ante todo ello, nadie ha intentado aún parar a Chávez. Más aún: el propio Uribe parece sentir la tentación de seguir buscando avenencias. Además de proteger los intereses comerciales colombianos, intenta enmendar la constitución de su país para poder presentarse a las elecciones por tercera vez: lo mismo exactamente que ha hecho Chávez en Venezuela y lo que todos sus aliados en Bolivia, Ecuador, la Argentina (indirectamente) y Nicaragua han intentado conseguir.

Uribe podría aún echarse atrás, si bien se está quedando con muy pocas posibilidades de rehusar la reelección después de todo lo que sus partidarios han hecho para permitirla, pero también podría estar buscando un acuerdo con los EE.UU. que podría propiciar al final la decisión de contener a Chávez. La mayoría de los colombianos desearían que el inmensamente popular Uribe permaneciera en su cargo durante cuatro años más, pero muchos en el extranjero no, ya sea
porque su segunda reelección socavaría los argumentos contra otros decididos a perpetuarse en el poder o porque
complicaría sus relaciones con Colombia.

El Presidente de los EE.UU., Barack Obama, forma parte de esas dos categorías. No puede criticar la presidencia eterna de Chávez sin dañar a Uribe y, si los críticos estadounidenses retratan a Uribe como un perpetuo violador de los derechos humanos decidido a permanecer en el poder indefinidamente, a Obama le resultará casi imposible conseguir la renovación en el Congreso del Plan Colombia, el programa de contrainsurgencia y lucha contra las drogas lanzado por Bill Clinton en 1999, por no hablar de la ratificación del acuerdo de libre comercio de Colombia con los EE.UU.

A Uribe no le resultaría fácil resistirse a una petición directa por parte de Obama para que se retirara después de dos mandatos. Por esa razón, podría haber una base para un acuerdo: Uribe se ofrece a no volver a presentarse como candidato, si Obama empieza a hacer frente a Chávez como debe hacerse: diplomática, política, ideológicamente y en el tribunal de la opinión mundial y del derecho internacional. Sólo con un respaldo activo de los EE.UU. puede Colombia hacer valer su posición en la Organización de Estados Americanos (donde actualmente perdería), las Naciones Unidas (donde podría ganar) y ante los amigos y aliados de Europa y Asia (donde sin duda tendría todas las de ganar).
La acusación contra Chávez es sólida, si se presenta adecuadamente: como una serie de de repetidas violaciones de compromisos y pactos internos, regionales e internacionales firmados y ratificados por Venezuela.. Ya consistan sus violaciones en cerrar cadenas de televisión, encarcelar y exiliar a oponentes, armar a guerrillas en países vecinos, provocar una carrera de armamentos en la región o coquetear con el programa de enriquecimiento nuclear del Irán, se puede demostrarlas y denunciarlas.

Si Colombia y Obama actúan de ese modo, sus aliados potenciales en el resto del hemisferio podrían perder su temor a quedarse solos e indefensos. Países como México, el Perú, Chile tras sus elecciones de diciembre, Costa Rica y la República Dominicana están, todos ellos, preocupados porque, si hacen frente a Chávez, no sólo perderán, en algunos casos, sus dádivas, sino que, además, provocarán su intromisión en la política interna de su país, pero, si Obama demuestra que se toma en serio esa cuestión y se propone aplicar una política de contención, esas naciones probablemente responderían favorablemente.

Dejar que la situación derive hacia una mayor confrontación no es una política sostenible para Colombia, los EE.UU. o el resto de América Latina. Semejante rumbo permitiría a Venezuela elegir el próximo conflicto, con lo que se aplazaría una confrontación hasta que el deterioro de las circunstancias vuelva inevitable y más peligroso el conflicto. Ha llegado el momento de que Obama emule a la comunidad comercial de Colombia y deje de ofrecer la otra mejilla.
--------------------------------
Jorge G. Castañeda, ex ministro de Relaciones Exteriores de México (2000-2003), es profesor distinguido mundial de Ciencia Política y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Nueva York.
-------------------------------
September 29, 2009


Enviado por Emilio Nouel


It's Time to Confront Hugo Chavez

By Jorge Castaneda
In early September, Colombia's biggest businesses surprised everyone by declaring their wholehearted support for the country's president, Alvaro Uribe, in his deepening conflict with Venezuela. If they lost the huge export market next door, well, that would simply be too bad.For the first time, Colombian exporters of just about everything Venezuela buys, from toilet paper to gasoline, fruit and vegetables, and milk and meat, gave their president the green light to confront Venezuelan President Hugo Chávez, instead of continuing to turn the other cheek, as they had been pressing him to do in the eight years since Uribe took office.Venezuela had become a magnificent business opportunity for Colombian exporters. It produces next to nothing anymore (except oil), has a highly subsidised official exchange rate, and wields huge sums of petrodollars with which it can buy up everything in sight. While Colombia's authorities were forced to deal with Chávez's frequent insults, interventions in Colombia's internal affairs, massive arms purchases, and diplomatic tantrums, the business community profited and pressured the government to compromise. Until now, that is what the government did. The hesitation of Colombia's business community to confront Chávez may prove to have been the last remaining hurdle for Uribe, the United States, and ahandful of Latin American democracies to clear before they could face up to Chávez. It is past time that they did.The Venezuelan lieutenant colonel has repeatedly provided sanctuary, arms, diplomatic support, and financing to the FARC guerrillas fighting to overthrow the Colombian government. He has engaged in immense arms purchases from Russia, Ukraine and Belarus, most recently including tanks, fighter planes, and a submarine. He has increasingly clamped down on dissent, the opposition, and basic freedoms in Venezuela, as well as expropriating business concerns without compensation.By systematically supporting his allies in other Latin America countries, from Bolivia and Argentina to Honduras and El Salvador, and including Peru, Nicaragua, Ecuador, and Mexico's opposition, Chávez has polarised the entire Latin American continent in the same way that he has his own society. Moreover, he has implicated Venezuela in global conflicts half a world away, by allying himself with the Iranian regime and becoming one of its bulwarks.In the face of all this, no one has yet attempted to stop Chávez. What's more, Uribe himself seems tempted to continue to search for compromises. Aside from protecting Colombian business interests, he seeks to amend his Colombia's constitution so that he can run for a third term in office - exactly what Chávez has done in Venezuela, and what his allies in Bolivia, Ecuador, Argentina (indirectly), and Nicaragua have all sought.Uribe may still back down, though he is leaving himself precious little wiggle room to decline reelection after all that his supporters have done to allow it. But he could also be searching for an accommodation with the US that might finally lead to containing Chávez.Most Colombians would like the immensely popular Uribe to stay in office for another four years. But many abroad would not, either because his second reelection would undercut arguments against others intent on perpetuating themselves in power, or because it would complicate their relations with Colombia.US President Barack Obama finds himself in both of these categories. He cannot criticise Chávez's eternal presidency without hitting Uribe; and it will prove almost impossible for Obama to win congressional renewal of Plan Colombia, the drug-enforcement and counter-insurgency programme launched by Bill Clinton in 1999, let alone ratification of Colombia's free-trade agreement with the US, if Uribe can be portrayed by American critics as a perpetual violator of human rights intent on remaining in power indefinitely.It would not be easy for Uribe to resist a direct appeal from Obama to step down after two terms. For that reason, there might be a basis for a deal: Uribe offers not to run again if Obama begins to confront Chávez the way he should be opposed: diplomatically, politically, ideologically, and in the court of world opinion and international law. Only with active US backing can Colombia take its case to the Organisation of American States (where it would currently lose), to the United Nations (where it might win), and to friends and allies in Europe and Asia (where it would undoubtedly have the upper hand).The case against Chávez is solid if it is properly presented - as a series of repeated violations of domestic, regional, and international commitments and covenants signed and ratified by Venezuela. Whether these violations involve shutting down TV stations, imprisoning and exiling opponents, arming guerrillas in neighbouring countries, provoking an arms race in the region, or flirting with Iran's nuclear enrichment programme, they all can be proved and denounced.If Colombia and Obama proceed in this fashion, their potential allies in the rest of the hemisphere might lose their fears about being left hanging out to dry. Countries like Mexico, Peru, Chile after its December election, Costa Rica, and the Dominican Republic all worry that if they confront Chávez, they will not only, in certain cases, lose his largesse, but also provoke him into meddling in their domestic politics. But if Obama shows that he takes the issue seriously and intends to pursue a policy of containment, these nations would probably respond favourably.Letting matters drift towards greater confrontation is not a sustainable policy for Colombia, the US, or the rest of Latin America. Such a course would allow Venezuela to choose the next conflict, postponing a showdown until deteriorating circumstances make conflict both inevitable and more dangerous. It is now time for Obama to emulate Colombia's business community and stop turning the other cheek.
The writer, former foreign minister of Mexico (2000-2003), is a global distinguished professor of politics and Latin American Studies at New York University.
© Project Syndicate, 2009

domingo, 4 de octubre de 2009

Europa: ¿museo o laboratorio?

MOISÉS NAÍM
El futuro de Europa


Ésta no es la pregunta que aparece en los referendos en Europa. Pero es la pregunta que los europeos se están tratando de contestar.

Garantizar que la UE afronte unida sus relaciones con el mundo es indispensable
¿Serán su cultura y sus tradiciones las principales fuerzas que impulsarán a Europa? ¿O lo será más bien su capacidad para inventar nuevas formas de gobernarse, integrarse entre sí y relacionarse con el resto del mundo? ¿Dependerá la Europa del futuro más de sus museos, orquestas y restaurantes o de sus fábricas, laboratorios y universidades? Ésta es por supuesto una caricatura de los dilemas y posibilidades de Europa.
Europa siempre será una potencia cultural y también seguirá teniendo fortalezas científicas, industriales y militares. Pero como toda caricatura, la visión de una Europa museo en contraste con una Europa laboratorio sintetiza dos futuros muy diferentes. La Europa laboratorio no se refiere principalmente a sus capacidades científicas sino a su capacidad para experimentar con nuevas formas de gobierno; con nuevas instituciones, políticas públicas y reglas de conducta.
Sobre esto acaban de votar los irlandeses. La primera vez que se les preguntó - el año pasado- dijeron que no. Ahora dijeron que sí. ¿Pero a que dieron el sí? A que Europa tenga un líder a tiempo completo, en vez de depender, como hasta ahora, de una presidencia que se rota cada seis meses entre los jefes de Estado de los 27 países miembros. El nuevo presidente durara dos años y medio en el cargo y podrá ser reelecto una vez más. Felipe González y Tony Blair son fuertes candidatos a ser los primeros en ocupar este cargo.
También votaron a favor de tener un sistema más justo de votaciones para la toma de decisiones colectivas, para que cada país miembro tenga un representante en la Comisión Europea, para mejorar el funcionamiento del Parlamento Europeo, para que haya un represéntate de Europa ante el resto del mundo con un mandato más claro y con mayor autoridad y varios otros cambios por el estilo, todos los cuales le darán algo más de eficiencia y transparencia al funcionamiento de la Unión Europea. Muchos de estos son cambios burocráticos aburridos, complicados de entender -y de explicar-. Por eso es que los opositores irlandeses prefirieron basar su campaña para el referéndum en enfatizar que de votar a favor se estaría apoyando la rebaja del salario mínimo, la legalización del aborto y el envío de militares irlandeses a Afganistán entre otras maldiciones escondidas en el Tratado de Lisboa, el acuerdo que contiene las reformas propuestas. Los votantes no les creyeron y apoyaron abrumadoramente al sí.
Este voto tiene menos que ver con el entusiasmo por los cambios institucionales propuestos que con la convicción que a Irlanda le va mejor cuando se alinea con Europa y que a Europa le va mejor cuando se integra más intensa y eficientemente.
Pero el referéndum irlandés no culmina el proceso de adopción del Tratado de Lisboa, ya que aún falta que Polonia lo ratifique y que las tácticas dilatorias del presidente de la República Checa, Václav Klaus, no prosperen. Pero de ser aprobado, Europa tendría un nuevo diseño institucional en 2010. Estas innovaciones no son el equivalente político al descubrimiento de la cura contra el cáncer ni la formula mágica que resolverá los graves problemas estructurales que tiene que enfrentar Europa. Pero será un paso positivo para enfrentar mejor lo que le viene a los europeos. Y lo que les viene no tiene precedentes.
Según las estimaciones del historiador y premio Nobel de Economía Robert Fogel en el año 2000, en Europa vivía el 6% de la población mundial y su economía abarcaba el 20% del total mundial. En China e India vivía el 38% de los habitantes y sus economías representaban el 16% del total. Fogel estima que para el 2040, Europa albergará sólo el 4% de la población mundial y su economía será un minúsculo 5% del total. En cambio, China e India llegarán a tener al 34% de la humanidad y sus economías se habrán expandido hasta alcanzar el 52% de la actividad económica mundial.
Desde esta perspectiva, el garantizar que Europa enfrente de manera unida, eficaz e innovadora sus relaciones con el resto del mundo es un requisito indispensable. Y el menor de sus problemas.
mnaim@elpais.es

Irlanda da un vuelco a favor de Europa

Castillo con fantasma

PIEDRA DE TOQUE.
Mi interés por Roger Casement, que denunció la explotación de los indígenas de África y la Amazonía, me ha llevado a Irlanda del Norte. Allí la política va reemplazando a la vieja guerra cainita
MARIO VARGAS LLOSA
04/10/2009


El castillo de Galgorm, en Ballymena, en el condado de Antrim (Irlanda del Norte) fue construido en la primera mitad del siglo XVII por el doctor Alexander Colville, un doctor no en medicina sino en "divinidades", es decir teología, a quien, como se hizo rico de la noche a la mañana, sus contemporáneos sospechaban de haber hecho pacto con el diablo y practicar las artes mágicas. Un retrato suyo orna todavía la entrada del castillo y el actual dueño del lugar, Christopher Brooke, dice que nadie se ha atrevido a sacarlo de allí porque, según una enraizada creencia, quien ose hacerlo morirá en el acto.
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
Esta tierra de, 'glens', poetas y contadores de cuentos ha sido una de las más violentas de Europa
Casi toda la gente con la que hablé es optimista y piensa el futuro reforzará el proceso de paz
Visto desde el prado arbolado que lo rodea, el castillo, de forma cúbica y de robustas piedras negras, torreones, grandes ventanales, chimeneas, escudos y su fachada catedralicia, es imponente.
Por adentro es una ruina que se cae a pedazos y Christopher y su familia, refugiados en unas pocas habitaciones de la primera planta, tienen la esperanza de que en uno de esos desmoronamientos cotidianos uno de los espesos muros comience a vomitar las talegas de oro que, se dice en Ballymena, enterró en ellos el diabólico reverendo Colville antes de morir. Así reunirán el capital necesario para convertir al castillo de Galgorm en una lujosa residencia de 14 apartamentos restaurados en su viejo esplendor.
Ya lo han hecho, con buen gusto y rigor histórico, con los patios y dependencias exteriores y el resultado no puede ser mejor.
Como todo castillo irlandés que se respete, el de Galgorm también tiene su fantasma. No es el espectro de Colville sino el de una muchacha de su tiempo a la que la BBC, cuando hace algunos años hizo un documental sobre el castillo, trató de filmar. A fin de lograrlo importó a una célebre médium griega quien, para mala suerte de la televisión británica, sólo logró hacer contacto con la fantasma cuando las cámaras estaban ya apagadas y los camarógrafos dormidos. Pero, según Christopher, la muchacha espectral no es nada huraña y se aparece con frecuencia a los muchos médiums, espiritistas, diabolistas y fantasmistas que peregrinan hasta aquí para convocarla y platicar con ella de cosas del más allá. Sin ir más lejos, se le apareció una mañana a su propia esposa, al despertar, y celebraron ambas una conversación entretenida.
El castillo de Galgorm está en manos de la familia de Christopher, los Young, desde mediados del siglo XIX, y uno de los antepasados más ilustres del actual propietario es Rose Maud Young, quien, pese a pertenecer a una familia sólidamente unionista -protestante y pro británica- formó parte de un puñado de damas de Antrim que participaron de manera muy activa, a finales del XIX, en el renacimiento de la lengua y la cultura gaélicas, empeño que fue acercándolas al adversario tradicional, el nacionalismo irlandés. Rose Young, además de escribir un minucioso diario, publicó tres volúmenes de poemas, leyendas y canciones en gaélico que se habían conservado por tradición oral y que ella misma fue recopilando por las viejas aldeas de pescadores y campesinos de Antrim. Además de bella, culta y liberal, Rose Maud Young -en cuyas tertulias convivían presbiterianos, anglicanos y católicos- fue amiga y protectora de Roger Casement (1864-1916), el fascinante personaje cuyas huellas trato de seguir por estas tierras de Irlanda.
De adolescente, a fines del siglo XIX, Casement estudió tres años en el colegio de Ballymena y pasó muchos fines de semana en Galgorm Castle, según quedó registrado en los diarios escrupulosos de Rose Maud Young. Aquí leyó tal vez esas memorias de los grandes exploradores ingleses, como Livingstone y Stanley, que le abrieron el apetito por los viajes y el África. Aunque había nacido en Sandycove, Dublín (muy cerca de la Martello Tower donde comienza el Ulises de Joyce) su familia era de aquí y en Antrim pasó gran parte de su infancia y adolescencia y en su edad adulta a esta tierra volvía cada vez que podía a curar su nostalgia y a sosegar su espíritu de los grandes tumultos que lo asaltaron a lo largo de una vida intensa, aventurera y arriesgada como la de un paladín de novela épica.
Gran parte de su trayectoria estuvo consagrada a denunciar la explotación y el maltrato de las comunidades indígenas del África y la Amazonía, y, asimismo, sobre todo en sus años finales, a luchar por la independencia de Irlanda.
Cuando, la víspera de su ejecución, el pulcro verdugo de la prisión londinense de Pentonville, Mr. John Ellis (en sus ratos libres era también peluquero) procedía a la macabra ceremonia de pesarlo y medirlo para que la soga con que iba a ahorcarlo tuviera la consistencia y la altura debidas, Roger Casement pidió que sus restos fueran sepultados no lejos de aquí, en la bahía de Murlough, a la que en sus cartas se refería como "la bahía del paraíso".
Las autoridades británicas no le dieron gusto: lo enterraron en la misma prisión donde lo ahorcaron (por traidor, pues había conspirado con los alemanes durante la Primera Guerra Mundial para contrabandear armas destinadas a los revolucionarios irlandeses que se alzaron en la Semana Santa de 1916), en una tumba sin nombre y junto a un célebre destripador de mujeres, el Dr. Crippin, ajusticiado unos años antes. Sólo en 1965 fueron entregados sus restos a Irlanda y ahora reposan en el cementerio dublinés de Glasnevin, bajo una sobria lápida en gaélico (idioma que él, pese a sus esfuerzos, nunca aprendió) que dice, sobriamente: "Muerto por Irlanda".
Roger Casement tenía mucha razón de querer ser enterrado en Murlough Bay, pues es el sitio más bello de Irlanda, de Europa y acaso del mundo. En él culmina uno de los más hermosos glens de Antrim, esos valles o desfiladeros que, entre montañas coloreadas por todos los matices del verde, árboles frondosos, riachuelos, cascadas, recios acantilados, bajan al encuentro de un mar encabritado que arremete contra unos farallones rocosos y esculturales. Hay bandadas de pájaros revoloteando por el cielo y, cuando los días son claros y despejados como los que me han deparado los dioses celtas, se divisa, muy cerca, la mole de la isla de Rathlin, en cuyas aldeas centenarias Rose Maud Young recogió muchas de las poesías e historias de la milenaria Eire, y hasta las costas de Escocia. El paisaje parece deshabitado de seres humanos, naturaleza en estado puro, virginal y edénica.
Es pura apariencia, desde luego. Esta tierra de castillos, glens, fantasmas, poetas y famosísimos contadores ambulantes de cuentos (los seanchaí) ha sido también una de las más violentas de Europa, donde las guerras étnicas y religiosas han enconado a las gentes y sembrado sangre, odio y resentimiento por doquier. No sólo los siglos de la ocupación británica; también los de la partición -que dejó como parte del Reino Unido los seis condados de Irlanda del Norte- han estado signados por matanzas y atentados inicuos.
Algún rastro de todo ello queda en las alturas de la bahía de Murlough donde, hace algunos años, el Sinn Féin erigió un monumento en homenaje a Roger Casement. Poco después fue dinamitado por un comando terrorista del Ulster y no ha sido reconstruido desde entonces. Los pedazos esparcidos que de él sobreviven en el solitario altozano son un inquietante llamado de atención sobre la existencia de la otra cara de la medalla de este paraje de sueño.
¿Qué ocurrirá ahora en Irlanda del Norte? Después de los acuerdos alcanzados durante el Gobierno de Tony Blair entre unionistas y republicanos ¿habrá por fin paz en estos seis condados y podrán los fantasmas y los vivos de Antrim dormir tranquilos y fraternizar? Quien recorre la pujante Belfast y sus noches agitadas, la próspera campiña que la cerca, y las ciudades y lugares del interior que parecen haber encontrado el secreto milagroso de hacer coexistir la tradición y la modernidad en absoluta armonía, no tiene ni remotamente la impresión de que podría haber una marcha atrás y que los grupúsculos de extremistas intransigentes que todavía ponen bombas y asesinan, conseguirán su empeño de destruir la paz y volver al enfrentamiento de antaño. Casi toda la gente con la que conversé es más bien optimista y piensa que el futuro reforzará el proceso iniciado con el desarme de los dos bandos y que la política reemplazará a la guerra cainita de manera definitiva.
Uno de esos optimistas es Christopher Brooke, el amable castellano de Galgorm. Está convencido de que la coexistencia que se ha puesto en marcha gracias a los acuerdos entre los ancestrales adversarios, la inmersión en Europa, la mecánica de la globalización y las exigencias económicas irán fortaleciendo la integración y la paz. Que Cuchulain y demás dioses del panteón de Eire lo oigan y hagan realidad ese justo designio.
Nos despedimos al pie del retrato del tenebroso doctor Colville. Tiene una mirada beatífica y ligeramente burlona. Sus ojitos fruncidos y claros parecen apenados de vernos partir. Porque en este país hasta los teólogos pactatarios y los fantasmas practican con denuedo el vicio de la hospitalidad.
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2009. © Mario Vargas Llosa, 2009.

viernes, 2 de octubre de 2009

Rosales desde El Pêrú


-RS-Medios- El ex Gobernador del Estado Zulia, Manuel Rosales, habló hoy vía satélite desde Lima, Perú, para negar la acusación de su presunta participación en reuniones de estrategia para asesinar a Hugo Chávez.

Esta acusación fue formulada por un adversario político de larga data, Mario Isea, diputado (por Zulia) del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).“Esta acusación forma parte de un plan diabólico contra quienes defienden la democracia y contra los paramilitares, guerrilleros y narcotraficantes”, recalcó.

Con pasaporte demostró que para las fechas -cuando supuestamente se realizaron las reuniones- él se encontraba en Curazao. Apuntó que ya van 55 denuncias con respecto a planes de magnicidio pero “todavía no hay ninguna prueba”.Denunció que el diputado Mario Isea y el ex alcalde de Maracaibo Gian Carlo Di Martino dieron armas, alimentos y dinero a la guerrilla colombiana.
Dijo que “en vehículos del diario Panorama se había transportado armas, dineros y suministros para guerrilleros colombianos”. Calificó al propietario del diario Panorama Esteban Pineda, en varias oportunidades, de “narco-pimentón”.
RNV Esteban Pineda Belloso con Hugo Chávez
Recordó una denuncia anterior del mismo tenor, motorizada por Di Martino, exalcalde Maracaibo- , fue desmentida al descubrirse que el señalamiento se basó en un supuesto expediente de la Fiscalía colombiana que fue forjado y adulterado por los acusadores.
Aporrea Gian Carlo Di Martino
No ha habido sanción alguna contra Di Martino por la falsedad de sus afirmaciones.
Mencionó que en la maniobra también está involucrado el ahora ministro de Finanzas Alí Rodríguez Araque (alias Comandante Fausto en la década de los ´70).
A lo largo de su exposición sugirió que el conflicto político que le afecta obedece a la combinación de intereses crematísticos de Pineda, Di Martino, Isea y Rodríguez Araque en contubernio con los narco-guerrilleros colombianos que buscan una zona de descanso en el Zulia, limítrofe con Colombia. Mencionó un área de 40 mil hectáreas que se habrían previsto para ello.Insistió que pretenden “aplastarlo políticamente” con mentiras y falsedades “al parecer no ha bastado con usar todos los poderes del Estado para intentar que salga del juego”.El dirigente del partido Un Nuevo Tiempo (UNT) se encuentra asilado en Perú desde el pasado mes de abril, tras ser acusado por presunta malversación de fondos durante su gestión como gobernador del estado Zulia. con material de La Verdad laverdad.com/detnotic.php?CodNotic=20995
Relacionado
La Fiscal General de la República informó que designó al fiscal 48° nacional, Zair Amundaray, para investigar el presunto plan magnicida contra el presidente Hugo Chávez, hecho público por un aparente paramilitar. + detalles GV

lunes, 28 de septiembre de 2009

Obama y sus opositores

TRIBUNA: CARLOS FUENTES
CARLOS FUENTES 28/09/2009


Racismo", denunció el ex-presidente Jimmy Carter. "Mentiroso", le gritó desde su curul el diputado Joe Wilson, republicano de Carolina del Sur, al presidente Barack Obama mientras éste pronunciaba su discurso ante el Congreso el pasado 10 de septiembre.

Los conservadores de EE UU ya insultaron a Franklin Roosevelt con gran belicosidad
Le acusan de "comunista" y de "querer asesinar a las abuelitas"
Nada de eso, le explicó Obama al noticiario de la CNN. Se trata, una vez más, de la viejísima disputa norteamericana sobre el papel del Estado. Obama no empleó los términos, discutibles, de "populismo" contra "elitismo". Sin embargo, muchos ciudadanos plantean el conflicto como una oposición "popular" al papel excesivo del Estado.
La disputa no es nueva. Es uno de los debates más antiguos de Estados Unidos, desde que, en el primer Gobierno independiente, el de George Washington, dos tendencias opuestas se manifestaron. Una, la del secretario del Tesoro, Alexander Hamilton, favorable al federalismo, la industria y la ciudad. Otra, la del secretario de Estado y futuro presidente Thomas Jefferson, por un gobierno limitado y el predominio político de un país rural, dispuesto, según el propio Jefferson, a expandirse al Oeste -el Pacífico- y al Sur -el Caribe-.
Esta oposición se ha venido repitiendo a lo largo de la historia norteamericana, con temperaturas dependientes del momento económico y político. El presidente Andrew Jackson (1829-1837) consagró la fórmula jeffersoniana, descentralizando a la banca. La pugna acerca del esclavismo provocó en 1856 que el senador Preston Brooks, de Carolina del Sur, atacara a bastonazos al senador Charles Summer de Massachusetts, favorable éste a que Kansas no fuese Estado esclavista, furibundamente ansioso, aquél, de incorporar el nuevo Estado a la confederación racista.
El presidente Franklin Roosevelt debió enfrentarse, como Obama, a una crisis económica que requería medidas drásticas de salvación. El Nuevo Trato de Roosevelt, es cierto, fue por necesidad más drástico que las medidas de Obama. Provocó una oposición escandalosa en el Congreso, en los medios, en la adjetivación belicosa de Roosevelt como "comunista", "socialista" y "judío" (!). Hoy, las manifestaciones contra la legislación de Obama en materia de seguridad médica y social, industria automotriz y energía usan epítetos similares: Obama sería, a la vez, "comunista" y "fascista" (!!).
Como no es ni lo uno ni lo otro, el presidente de Estados Unidos se presenta sereno pero enérgico ante el Congreso. Se expone a la ruptura del protocolo por el diputado Wilson, un ser prediluviano que quisiera que la bandera de la Confederación rebelde ondease en el Capitolio de Carolina del Sur (en serio). Recuerdo, a propósito, una visi-
ta a una ciudad sureña hace pocos años en la que la guía que nos proporcionaron se refería al Norte como "el enemigo extranjero".
El diputado Wilson representa estos viejos resentimientos. El presidente Roosevelt también debió soportarlos, sobre todo en las personas de dos demagogos. Uno, Huey Long, convirtió a Luisiana en un feudo personal y abanderó a "el pueblo" contra la Federación y los "millonarios". El otro, el padre Charles Coughlin, formó el Partido de la Unión para oponerse a Roosevelt con ideología antisemita y profascista.
Obama aún no se enfrenta a opositores tan notables. Las acusaciones contra sus reformas al sistema de seguridad rayan en ocasiones en el ridículo ("Obama quiere asesinar a nuestras abuelitas"). Los opositores de Obama son poco relevantes: Sarah Palin, el locutor de televisión Rush Limbaugh. Sin embargo, ya se manifiestan factores tan excesivos como la censura de noticias en la cadena Fox y la marcha en Washington, basada en la ignorancia aunque también en la tradición que aquí he descrito.
En su comparecencia ante el Congreso, el presidente Obama, con tono enérgico, aclaró de una vez por todas que las reformas, en materia de salud, no excluyen a nadie e incluyen a todos. Los que ya tienen seguro, lo conservan. O sea, la reforma propuesta beneficia no sólo a los que carecen de seguridad, sino que le impide a las corporaciones privadas dar o quitar seguros basadas en la salud del enfermo. (Un enfermo, por ejemplo, de cáncer, no puede obtener seguro por el hecho de estar enfermo; la seguridad privada recluta y privilegia a los jóvenes y margina a los ancianos).
La legislación propuesta por Obama no hace otra cosa que poner a Estados Unidos a la altura de la Europa Occidental y de varias naciones de la América Latina, ninguna de las cuales es "fascista" o "comunista" (salvo Cuba). Que sectores importantes de la población norteamericana rechacen esta normalidad moderna, no se debe, en efecto, a que ella misma sea "fascista", sino a una tradición que desconfía del Estado, cree en los poderes locales y olvida un par de cosas. La primera es que fueron los legisladores republicanos quienes le dieron al presidente Bush un trillón y medio de dólares en exención de impuestos en el año 2001, a medida que aumentaron los gastos bélicos en el Oriente Próximo e Irak, contribuyendo, así, a la crisis financiera que debió heredar Obama. Que éste pida 900.000 millones para la salud, hoy, debe compararse a la pérdida de un trillón y medio, ayer, para liberar de impuestos a los más pudientes. ¡Valerosos legisladores republicanos!
La segunda es que Obama sólo pretende modernizar a Estados Unidos. Modernización fiscal, sanitaria, energética, educativa. Está haciendo todo lo que ya se hizo en las naciones europeas, sin que nadie piense que Sarkozy o Merkel son comunistas. Si fracasa hoy, Estados Unidos lo pagará mañana. Esperemos que la política de Barack Obama, lúcida y modernizante, no sea postergada.

Nota: Si en el pasado el régimen de los ayatolás iraníes pudo presentarse como un frente unido, religioso y nacional, hoy el presidente Ahmadinejad y el supremo líder religioso Ali Jamenei se enfrentan a una situación que no entienden. Modernizada, diversificada, la sociedad iraní (sobre todo la juventud) no lucha contra el islam sino por la democracia. Quieren el respeto al voto, la libertad de expresión y el pluralismo político. No son manipulados por el Reino Unido, como pretende Ahmadinejad. Tampoco son suprimibles por la fuerza pública. A garrotazos, el Gobierno de Teherán no puede vencer al pensamiento. Sólo se daña a sí mismo y anuncia su propia desaparición.
Carlos Fuentes es escritor mexicano.

sábado, 26 de septiembre de 2009

¿Por qué la izquierda europea le baila el agua al chavismo?


José Antonio Sentís
El Imparcial, España
22 09 09

Uno de los insondables misterios de la Humanidad es entender a la moderna izquierda europea. Vive ésta cómodamente instalada en democracias liberales de origen burgués y, sin embargo, mantiene vivo el imaginario del idealismo revolucionario. Pero siempre que se aplique a otros países de otros continentes y no a los suyos, claro está.

La izquierda europea babea con Chávez y con el chavismo. Con Evo, con Correa, con Zelaya, incluso con el insignificante Ortega. No se sabe si porque representan lo que desearían ser, o por la mala conciencia de no haberlo sido, o por no poder serlo en nuestros países europeos, tan acomodados y tan cómodos de gobernar.

Porque no es sólo el interés económico lo que impulsa en la izquierda europea al apoyo de Chávez, al controlar éste la riqueza del petróleo venezolano y los negocios de él derivados. No es cierto. Hay un sustrato ideológico más profundo. Zapatero no se encuentra con Chávez por los intereses económicos de España. Es que le cae simpático. Porque es el rojo que Zapatero hubiera querido ser, y que no hay manera de ser en España desde que se dirimió la ancestral disputa ideológica en una guerra salvaje.

Y Zapatero no está sólo. La simpatía de la izquierda española, y por extensión, la continental, está con el gobernante venezolano, pese a una deriva totalitaria que se agudiza día a día, casi minuto a minuto. Y, sin embargo, si cualquiera de estos simpatizantes de Chávez a nueve mil kilómetros de distancia viviera por un mes en Caracas, se daría cuenta de que la sensación de asfixia a las libertades le haría la vida, su confortable vida bajo la democracia liberal, irrespirable.

Chávez está protagonizando un experimento de socialismo revolucionario (son sus palabras). Y, como en toda revolución socialista, sus primeras víctimas son las libertades, esencialmente la de expresión y la de participación política.

El acoso a los medios de comunicación venezolanos que discrepen de la revolución es cada día más inaguantable. Cierres de medios, persecución de la Fiscalía revolucionaria a los periodistas y propietarios, asfixia económica e incluso piquetes milicianos de represión callejera a los reporteros.

Y, simultáneamente, persecución fiscal a quienes se atreven a presentarse como opositores al chavismo: el gobernador Rosales, del Estado de Zulia, exiliado a Perú tras la persecución de la Justicia chavista, y la misma semana pasada, otros dos electos por la oposición ¡acusados de complot para un asesinato!

Pero nada de esto conmueve a la izquierda bienpensante de nuestro viejo Continente. Ni siquiera la evidencia de enriquecimiento de la nueva clase dominante, la nueva burguesía bolivariana o “boliburguesía”, impulsada descaradamente por Chávez entre su entorno personal o clientelar. Todo ello en un contexto de pobreza creciente, sólo parcialmente subvencionada por el chavismo, que genera a su vez una violencia e inseguridad ciudadana récord en el mundo.

Se puede entender, a estas alturas, que la promesa popular de Chávez a su llegada en plena crisis política y de partidos en Venezuela fuera jaleada por la izquierda. Incluso lo fue por parte de la derecha liberal. Lo que no es entendible es que la deriva populista del locuaz presidente venezolano sea aún respaldada. O que lo sea su estrategia de exportación para América de su socialismo soviético. O que lo sea su intento de alianza antiimperialista (antiestadounidense) con los países más gamberros del mundo, desde Irán hasta Bielorrusia.
Y todo ello sin contar con las formas cada vez más chabacanas de una gobernación caprichosa, que da vergüenza ajena si se toma como chiste, pero que asusta si se toma en serio el lenguaje amenazante, militarista, insultante y matón.

Tiene, pues, que hacérselo mirar la izquierda prochavista europea. No es un buen negocio admirar a quien cita con soltura a Lenin, Stalin y Mao. Especialmente si quiere, como quiere, llevar a cabo sus eximias enseñanzas que tantas alegrías, es un decir, dieron al siglo XX, junto a su contraparte del nazismo.

Postdata hondureña

El criollo ex liberal y actual chavista Zelaya intentó dar un golpe de Estado desde el Ejecutivo, al pretender un cambio constitucional para su reelección indefinida, expresamente prohibido en la Carta Magna hondureña (artículo 239). Fue depuesto por los poderes Legislativo y Judicial. A esto la izquierda lo llamó golpe de Estado, y ahora presiona para que Zelaya, regresado a Tegucigalpa, vuelva al poder, y así pueda quedárselo sine die. No parece tener esto mucha lógica democrática.

--

EMILIO NOUEL V.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Honduras: la tragedia de no ser chavista


Trino Márquez

Jueves, 24 de septiembre de 2009


A Manuel Zelaya lo desalojaron de la presidencia de Honduras porque violó la Constitución en repetidas oportunidades y, si el país se lo hubiese permitido, la habría seguido violando muchas veces más. El referendo que había convocado -desconociendo el dictamen de la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, la Fiscalía y el Tribunal Supremo Electoral- le habría servido de excusa para modificar la Carta Magna, y con el soporte financiero de Hugo Chávez, habría tratado de eternizarse en el poder, tal como lo está haciendo su mecenas y protector venezolano. En esa oportunidad, a pesar de las advertencias y de los llamados a la recapacitación por parte de las instituciones domésticas, organismos internacionales como la OEA, la ONU y la Unión Europea, se mantuvieron callados. José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, y los cancilleres de Brasil y España, hoy tan activos en la condena al gobierno de Roberto Micheletti, hicieron mutis por el foro.

No ejercieron ninguna medida de presión que impidiera que Honduras se convirtiera en un escenario de combates. A esa altura ya se sabía que Zelaya no se saldría con la suya, y que el castigo tendría consecuencias muy graves para el pequeño país centroamericano.
Es cierto que los militares se excedieron al sacar al folclórico MEL de su casa y, para más cuento, en pijama. Las normas de cortesía imponían permitirle que se vistiese con la etiqueta que corresponde a un ex presidente. Sin embargo, este exceso no justifica la saña que se ha desatado contra la modesta y digna Honduras. El tirano Pinochet recibió un trato más amable de la OEA: nunca fue expulsado.
Con Manuel Zelaya no fue posible negociar mientras estuvo en la Presidencia. No escuchó ninguno de los argumentos de los representantes de las instituciones responsables de velar por el cumplimiento de la Constitución. Ni siquiera quiso oír las voces de los miembros de su propia organización, el Partido Liberal, que incluso rompió con él porque se mantuvo inflexible en su determinación de realizar el referendo inconstitucional contra viento y marea.

¿Qué podían hacer las otras instituciones frente a un Presidente que -porque navegaba en la corriente de petrodólares que sale de PDVSA hacia los gobiernos que se alinean con Chávez- había decidido infringir la Carta Fundamental y, por esta vía, dar un golpe de Estado? Respeto a quienes piensan que había que apresarlo y juzgarlo en Honduras de acuerdo con el ordenamiento jurídico nacional. Vana ilusión. Chávez, el ALBA y la OEA habrían salido a denunciar el golpe de Estado y la ruptura del hilo constitucional, se habrían solidarizado con el “pobre” MEL y habrían exigido su restitución inmediata en el cargo.
Lo mismo que hacen ahora, pero con el agravante de que Honduras se habría convertido en un caos. Los grupos tumultuarios tarifados, los mismos que hoy protestan, se habrían multiplicado y muy probablemente Zelaya habría sido repuesto en la presidencia, la conjura contra la Constitución se habría consumado, mientras MEL, Chávez y los vividores del ALBA celebraban su victoria.

El camino escogido por los hondureños para enfrentar el caudillismo y la autocracia ha sido duro y doloroso, pero creo que no tenían otra opción: o sacaban al gamonal del MEL del poder, o este se atornillaba indefinidamente en la casa de Gobierno. La forma como lo hicieron se podrá criticar, pero no su contenido. Además, si de formas vamos a hablar, hay que tomar en cuenta que el gobierno de Micheletti ha sabido cuidarlas. El Congreso ha seguido funcionando. A los parlamentarios de todas las tendencias se les ha respetado su inmunidad. La Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía y el Tribunal Electoral continúan operando sin ningún tipo de interrupción y cohesionadas en torno al Gobierno provisional. El 29 de noviembre se mantiene como fecha para la realización de los comicios en los cuales se elegirá a un nuevo Presidente de la República y se renovará el Congreso. Se ha respetado la libertad de expresión.

No se ha cerrado ningún medio de comunicación, algo que, por ejemplo, no puede decir Hugo Chávez, pues mientras el gobierno de Micheletti ha respetado la libertad de información y comunicación, el del comandante ha clausurado 32 emisoras radiales y dos televisoras locales. La presión sobre Globovisión continúa y a RCTV internacional la mantienen acosada.

Entonces, ¿cuál de los dos es el gobierno dictatorial? A Insulza y a los presidentes del continente les preocupan los derechos políticos de Zelaya, pero no les interesa para nada los derechos políticos de los hondureños y la vía que escogieron para resolver el conflicto institucional que el propio MEL había desatado. Ya la OEA y algunos gobernantes, entre ellos el teniente coronel Chávez Frías, habían señalado que no reconocerían al Presidente que saliese electo en las elecciones de noviembre. ¿Cómo entender esta descalificación si Chávez fue uno de los primeros mandatarios en reconocer el nuevo mandato de Ahmadinejad, a pesar de las bien fundamentadas denuncias de fraude en su contra? El furtivo regreso de Zelaya a Honduras, lamentablemente apoyado pro Lula, indica cuán dramático resulta en esta parte del mundo no alinearse con Chávez y su chequera petrolera.

Sin embargo, los hondureños están dando un ejemplo de lo que significa defender la democracia frente a los autócratas y a los caciques. Salvo los esporádicos piquetes de exaltados que vociferan algunas consignas a favor de MEL frente a la embajada de Brasil, la sociedad hondureña está demostrando que la soberanía reside en el pueblo, y no en un pintoresco personaje que quiso arrogarse un poder que nadie le había ni quería concederle. Zelaya parece que tendrá que tragarse su grito de guerra: patria, restitución o muerte.

Democracia en estado crítico
Isa DoblesJueves,
24 de septiembre de 2009
¿A qué la hace daño lo de Honduras? Indiscutiblemente, a la democracia. Que ahora importa solo cuando se vota y se pone allí, estática, indiferente, y hasta cruel, sin que vuelva a ser útil para las exigencias de los pueblos que la ejercen para elegir. Después, una vez instalado el candidato en el trono del poder, la democracia deja de ser ejercida y no pasa nada.
En su nombre se cometen los más grandes desatinos y atropellos y, de nada valen, reclamos o denuncias de los ciudadanos.
La democracia es otra cosa: es corrupción y ultraje. Es absolutismo y violación a la justicia. Es amoralidad y servilismo. En su nombre se conforman sociedades de hombres y mujeres que llegan al poder en la más completa entrega a todo lo que la envilece y se complacen entre sí por intereses y vicios que ocultaron tras esas máscaras que piden prestadas a la historia para esconderse después.
La llegada de Zelaya a Honduras señala acusadoramente a esta sociedad de cómplices. Admite este hombre bochornoso que regresó “de forma pacífica y voluntaria”. A la “tercera” pareció ser la “vencida” Está en la Embajada de Brasil, el Brasil del inefable Lula jugando su papel de dos caras en la historia de su Continente.
Porque Lula sabe que lo de Honduras y el Alba oscureció este momento político, sabe bien quien es Hugo Chávez y sabe también cuánto contamina el espíritu de esta América en inconclusa búsqueda de su destino.
Zelaya llega en un avión venezolano a Salvador y el Presidente Funes, lo único que hace, es negarle el salón presidencial del aeropuerto para su reunión con el Frente Farabundo Martí, pero una comitiva especial lo fue a recibir y se le cedió el “Salón diplomático”. Eso sí, en esa hipocresía de la sociedad vs democracia, Funes admite con simpleza que a él “le gustaría saber cómo entró a Honduras”. El “bocaza” de Chávez dio más información: “Mel”, el hombre del sombrero, el llanero solitario de la historia, cruzó montañas y ríos arriesgando su vida y agrega: “fue una operación de engaño bien planificada”. En eso es un maestro, rústico pero efectivo. Y Brasil, al confirmar la presencia de Zelaya admite en su Canciller: “Hablé personalmente con Zelaya y le di la bienvenida al territorio brasileño”.
Lo que de verdad entristece porque la cancillería brasileña parecía incapaz de dejarse contaminar de este virus de corrupción y confeso engaño. Aseguró también lo que todos sabemos e importa muy poco: las embajadas no pueden ser traspasadas por fuerzas hondureñas. Aquí las traspasan en la Nunciatura si es una orden por cumplir.
Pero así como no pueden entrar, puede Zelaya salir. ¿Y cómo van a gobernar Zelaya con una Corte Suprema que lo condenó, un Congreso que lo acusó, una Fiscalía que lo denunció….?Todos saben quién es el autor intelectual(bueno, es un decir….) de esta conjura y que revolucionaria que es precisamente el cerebro que busca desarmar la democracia, debilitarla. Honduras no es una noticia más. Honduras es un llamado de auxilio. Un SOS de la Democracia.
dobisa@cantv.net

jueves, 17 de septiembre de 2009

Evo Morales: la nación partida



TRIBUNA: ANTONIO ELORZA


Los tres días de Evo Morales en Madrid han servido para poner de relieve la gran simpatía que hacia él siente un amplio sector de la izquierda española, y también para destacar los rasgos de una personalidad política donde la sinceridad se encuentra por encima del sectarismo. Sería un error que su viaje en el mismo autobús político albista que Hugo Chávez, el ecuatoriano Correa y los siniestros hermanos Humala de Perú, compartiendo con ellos un discurso antiimperalista contra EE UU, llevara a una identificación de los respectivos proyectos y personalidades.


Devolver la dignidad a los indígenas y usar los recursos según los intereses bolivianos es de justicia
No es un tópico izquierdista reconocer que a lo largo de cinco siglos las colectividades indígenas andinas sufrieron una durísima opresión por parte de los colonizadores españoles y sus sucesores criollos, cuya última consecuencia fue la secuencia de marginaciones vigente hasta ayer mismo. La lectura de la estremecedora obra de Guamán Poma de Ayala sigue siendo de rigor.

Tampoco responde a una tradición pseudohistórica la imagen de una continuidad en el espíritu de rebeldía que se tradujo en los movimientos insurreccionales de la década de 1780, y que tuvo una expresión cultural en las versiones andinas de las danzas de la conquista que recorren la América hispana. La pieza clave fue aquí posiblemente la supervivencia del ayllu, la comunidad de base campesina, de fuerte cohesión interna, eje del equilibrio y de la redistribución (desigual) en la era incaica, según nos explicara Nathan Wachtel en La visión de los vencidos, truncada pero mantenida a efectos de control y explotación por los colonizadores.
Perteneciente a la etnia aymara, Morales nació en una sección comunal del ayllu Sullka, y ese origen implicaba también continuidad de creencias, con la madre-tierra (Pachamama) como primer referente. Por encima de los cambios posteriores, con o sin un grado de reinvención, ese vínculo era un producto secular y la expresión de una identidad. Nada que ver, a pesar de las convergencias posteriores, con los montajes de otros miembros del ALBA.

El sentido comunitario que impregna el lenguaje y el proyecto político de Morales puede ser producto de una reelaboración, pero es fiel a esos antecedentes, incluso para extraer conclusiones muy adecuadas a los problemas de hoy. Ejemplo: la evocación de la Pachamama, para recordar que la defensa de la tierra puede ser más importante para la humanidad que la salvaguardia de los hombres.
¿Racismo? Lo hay sin duda como ultranacionalismo xenófobo en el discurso de los Humala en Perú. Indirectamente, a través de la propuesta de Felipe Quispe Mallku, el líder aymara que precedió, colaboró y luego fue desbordado por Morales, dirigida a alcanzar una soberanía indígena plena mediante la reconstrucción del Imperio inca (Tahuantisuyu).

En Evo Morales, y en su estrecho colaborador el ex maoísta Álvaro García Linera, la preeminencia indígena no supone la eliminación política de los blancos, sino una relación asimétrica en que la mayoría del país, compuesta por aimaras, quechuas y también guaraníes, se traduzca en una hegemonía alcanzada por procedimientos democráticos. Símbolo: su coronación en 2006 como Apumallku, máxima autoridad indígena, tras ser elegido presidente. Aunque las formas de presión en movilizaciones pasadas vulnerasen la democracia representativa.
El fondo de la cuestión, actuar contra las enormes desigualdades apreciables en Bolivia, devolver su dignidad a los indígenas secularmente subordinados y utilizar los recursos del país en función de los intereses bolivianos, y no de transnacionales, constituye no ya una exigencia del socialismo, sino de justicia democrática.
No todo es romanticismo. El poderoso movimiento indianista que supo liderar Evo Morales hubiera sido imposible sin la movilización social por unos intereses concretos, santos en la forma (la coca como hoja sagrada) y menos en el contenido (el mercado interior para pijchar coca no hubiera ofrecido tantas ganancias a los cultivadores). De ahí su antiimperialismo (antiamericanismo). La agitación cocalera que sirvió en todo caso de detonador para un viraje histórico fue la escuela de un tacticismo sindical que dio a Evo Morales ventaja sobre líderes más radicales tipo Quispe. Presión y pacto combinados son sus instrumentos, según pudo verse en el reciente enfrentamiento sobre la ley electoral.
El punto de equilibrio en el conflicto no se ha alcanzado todavía. Intereses y mentalidades se oponen, y en la nación boliviana hay una fractura. Ahí está el preámbulo a la Constitución de 2008, donde la auténtica nación es la indígena, con un lenguaje florido de fusión de hombres y tierras. Suena al subcomandante Marcos, Colonia y República encarnan el pasado opresor, el legado español.

Contrapunto: la Bolivia oriental en auge, donde radican los hidrocarburos, capital Santa Cruz, es de dominio blanco y respalda su singularidad con unos derechos históricos coloniales (1782), anteriores al nacimiento de Bolivia. Frente al indianismo de Morales, un españolismo acendrado que se refleja en la letra del himno cruceño: "La España Grandiosa, con hado benigno, aquí plantó el signo, de la redención". Bandera bicolor blanquiverde frente al estandarte insurreccional indígena, la wipala. Respaldado por la próxima victoria electoral, el lenguaje integrador exhibido por Morales en Madrid debiera impulsar la solución.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El Consejo de Derechos Humanos inicia una nueva sesión con EEUU como miembro


Ginebra, 14 sep (EFE).- El Consejo de Derechos Humanos de la ONU comenzó hoy una nueva sesión de tres semanas con la participación, por primera vez desde su creación, de Estados Unidos como uno de sus 47 miembros. Seguir leyendo el arículo
Foto y Vídeo relacionado
Estados Unidos reconoce sus errores en materia de derechos humanos y llama al diálogo
Más noticias sobre ONU
Foro: ONU
La secretaria de Estado adjunta para asuntos de organizaciones internacionales, Esther Brimmer, intervendrá en la jornada de hoy ante el Consejo, un órgano dominado por la lucha de bloques y donde los países islámicos y los no alineados superan en fuerza a los occidentales.
"Al asumir este asiento en el Consejo, EEUU tiene intención de emplear su voz en favor de la promoción y la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales", señaló hoy la misión estadounidense ante la ONU, en un comunicado.
"También animaremos a los miembros del Consejo a que trabajen para cumplir la misión que le fue encomendada a este órgano cuando se formó: que sea el foro de Naciones Unidas creíble, equilibrado y efectivo para la ampliación y el avance de los derechos humanos", agregó la misión.
Washington, que durante todo el periodo de la Administración de George Bush boicoteó este foro, contará con su asiento en el Consejo por un periodo de tres años, como el resto de los países.
La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navy Pillay, presentó al inaugurar hoy la sesión, su informe sobre la situación de estos derechos en el pasado año, con especiales referencias a la necesidad de acabar con la discriminación de todo tipo.
Pillay dijo que la discriminación afecta a todos los países y que combatirla es una de las prioridades de su mandato, así como acabar con la impunidad de los cada vez más frecuentes ataques contra civiles durante los conflictos armados.
"Ningún país del mundo puede vanagloriarse de que está libre de violaciones de los derechos humanos", señaló.
Entre los ejemplos de discriminación, citó 17 países europeos en los que se han registrado actos contra la comunidad gitana, entre ellos España, Hungría, Bulgaria, Francia o Reino Unido.
En relación al trato a los indígenas, dijo que en algunos países, entre los que citó a Bolivia, se han dado avances contra la discriminación de esta población, pero se refirió, en cambio, como preocupantes, a los recientes ataques mortales contra indígenas en Colombia.
Pillay también denunció que los derechos humanos de las mujeres siguen siendo violados en muchos países del mundo, y aunque dijo que se habían dado algunos progresos en la región del Golfo Pérsico, señaló que la situación en este terreno "sigue estando por debajo de los estándares internacionales".
Acerca del trato a los inmigrantes, lo calificó como "uno de los más graves problemas de derechos humanos en nuestro mundo actualmente", al tiempo que lamentó las muertes de numerosos clandestinos en los mares.
"Los Estados tienen la obligación de respetar y proteger los derechos humanos de todo individuo, incluidos los inmigrantes", subrayó Pillay, quien dijo que con frecuencia estos son tratados como "desechos peligrosos" en lugar de como seres humanos necesitados

domingo, 13 de septiembre de 2009

Buenas noticias



MOISÉS NAÍM


El mundo tuvo un buen verano. Claro que no fue tan bueno como para hacer desaparecer las desdichas que nos acosan. En Congo y Darfur continúan las atrocidades, la guerra en Afganistán se ha intensificado, y el desempleo en Europa y Estados Unidos es alto y está aumentando, por sólo citar unos pocos ejemplos de la larga lista de enfermedades que siguen afectando a la humanidad.

Pero, a pesar de todo esto, el verano fue bueno para el mundo. Para poner esto en contexto basta recordar los temas y expectativas que dominaban la conversación mundial hasta hace pocos meses. La crisis económica duraría años, y quizás una década, la gran recesión se transformaría en una depresión como la de los años treinta, o peor. El sistema financiero estaba herido de muerte y era sólo cuestión de meses que los bancos colapsaran. Los países más grandes y más pobres como China, India o Brasil no sólo no podían ayudar a paliar la crisis mundial, sino que se verían arrastrados por la debacle económica de EE UU y Europa.
Pero nada de esto pasó. De la misma manera que el mundo fue sorprendido por la crisis, ahora ha sido sorprendido por las noticias de la recuperación económica. Durante el verano las economías de Estados Unidos y de varios países europeos, incluyendo las de los más grandes (Alemania, Francia y Reino Unido) comenzaron a crecer de nuevo. Y en contra de todos los pronósticos, en China, India, Brasil, Polonia, Australia, Canadá y varias otras naciones, el impacto de la crisis fue mucho menor de lo esperado y su vitalidad económica contribuyó a la reactivación global. Además, un buen número de países menos desarrollados, como por ejemplo Chile, Perú, Ghana, Indonesia, o Turquía, supieron navegar por esta crisis mucho mejor que como lo habían hecho durante las crisis financieras de los años ochenta y noventa.
La economía mundial sigue muy débil y los pesimistas piensan que va a sufrir una recaída. Para millones de desempleados la recuperación es una abstracción o un chiste cruel. Esto se debe a que sabemos que las tasas de empleo suelen recuperarse más lentamente que la actividad económica. Además, en países como España el desempleo ha alcanzado niveles dramáticos.

Pero el hecho incuestionable es que este verano nos enteramos que la enfermedad es menos grave y va a durar menos de lo que nos decían a comienzos del año. También nos decían que una grave amenaza era que para proteger los puestos de trabajo en sus industrias los gobiernos caerían en la tentación de imponer barreras a las importaciones provocando así una oleada proteccionista que profundizaría aun más la crisis mundial. O que habría masivas extradiciones forzadas de inmigrantes. Nada de esto ha ocurrido de manera significativa.
Pero éstas no fueron las únicas buenas nuevas que tuvimos durante este verano. También nos llegaron buenas noticias de Irán: el régimen de los ayatolás está fracturado y es menos solido y monolítico de lo que parecía. Ni siquiera el líder supremo, Alí Jamenei, ha salido incólume de las luchas por el poder que se están dando entre las distintas facciones del régimen. La mala noticia por supuesto sigue siendo que la facción de Jamenei y Mahmud Ahmadineyad tiene la ventaja y está aprovechándola para reprimir, encarcelar y hasta torturar a sus rivales, incluyendo a algunos que hasta hace poco formaban parte de la élite gubernamental y religiosa. Pero no hay que desdeñar el hecho de que ésta es la primera vez desde su ascenso al poder en 1989 que el régimen iraní muestra tal grado de fractura interna.

Y hay que recordar que el ingrediente más potente en el proceso de resquebrajamiento y eventual caída que sufren los regímenes autoritarios es el faccionalismo y la lucha entre grupos rivales que están en la cima del poder. Quizás aún falte mucho tiempo para que el corrupto e ineficaz grupo que ahora manda en Irán sea reemplazado por otro que anteponga los intereses de todos los iraníes al enriquecimiento personal de sus líderes. Pero por lo que pudimos ver este verano quizás el fin de este terrible Gobierno esté más cerca de lo que jamás habíamos anticipado.
Y hubo más buenas noticias: el comienzo del retiro de las tropas estadounidenses de Irak, cosa que muchos decían que jamás ocurriría. O la pérdida de las elecciones del partido que gobernó Japón desde 1955, cosa que también muchos creían imposible. Claro está que el verano de 2009 no sólo nos trajo buenas noticias. Pero esa lista, la de las malas noticias, la conocemos demasiado bien y es la que se discute a diario. Lo que vale la pena rescatar es que, en términos relativos, en 2009 el mundo tuvo un buen verano. Y ésa es una gran noticia.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Lenin, Perón, Chávez


ANTONIO ELORZA 12/09/2009

La revolución rusa de 1917 tuvo un efecto sobre la izquierda socialista que más tarde había de repetirse en Irán para el islamismo: el sueño se convirtió en realidad tangible. Pese a las dificultades experimentadas, ambos regímenes acabaron consolidándose y sirviendo de ejemplo y de aliciente a quienes compartían su modo de pensar.

Para los comunistas de todos los países, la simple existencia de la patria del socialismo constituyó un factor decisivo de movilización y tal expectativa se multiplicó a partir de 1945, en una siembra de paraísos imaginarios, de la China de Mao a la Cuba de Fidel Castro.
Paralelamente, en un marco de libertades políticas, la socialdemocracia contribuyó a transformar las condiciones de vida de las capas populares, hasta crear la figura del affluent worker, del trabajador opulento, ampliando el campo de la ciudadanía política hasta la ciudadanía social. En los 70, despuntó la posibilidad de una vía democrática al socialismo, con el refuerzo eurocomunista, justo cuando el cambio económico, al tiempo que sumía en una crisis irreversible al socialismo real, socavaba los pilares de la socialdemocracia, desde entonces hasta hoy a la defensiva. Tras las grandes movilizaciones de 1968-69, la clase obrera desapareció como protagonista de la historia. La consigna de Mayo, Ce n'est qu'un debut, continuons le combat! se desvaneció para siempre.
Además el desplome del "socialismo real" reveló los horrores del sistema, observables desde Moscú a Pekín y a Phnom Penh. Pero la izquierda de procedencia comunista evitó reconocerlo. Eximente: la globalización sugería más que nunca la búsqueda de una alternativa, ahora ampliada por el tema crucial del calentamiento del planeta. Solo que la solución no consistía en repintar las ideas que sustentaron regímenes de dictadura y terror. Millones de víctimas del estalinismo son comparables a las del capitalismo, absuelven los turiferarios de Chávez. Y para el caso añaden la siniestra estupidez de que a más poder personal corresponde "mayor empoderamiento (sic) del pueblo".

Cuando con todas sus insuficiencias, "el voto es el instrumento más eficaz y piadoso que han imaginado para su conducción los hombres" (José Martí dixit).
El desprecio de la democracia viene siendo un rasgo distintivo del neosocialismo. Desaparecido el referente concreto del bloque soviético, queda el recurso a los rechazos primarios. Hasta Obama, el antiamericanismo fue de gran utilidad (otra cosa es la crítica a las políticas made in USA), y la globalización, sin más matices, sirvió de chivo expiatorio. Curiosamente con un también constante olvido de la premisa fijada por Marx: el proyecto revolucionario ha de fundarse sobre un conocimiento científico de la realidad. De ahí la nula contribución de estos radicales al conocimiento de la dinámica económica que abocó a esta crisis. Dibujar blanco contra negro no es analizar.
Olvidada la exigencia de Marx, hay que aferrarse a los símbolos. Ejemplo: el culto del Che. O la defensa de un régimen como el castrismo, que lleva medio siglo empobreciendo y sojuzgando a la isla. Con proclamarse antiimperialista todo está resuelto. Las esperanzas se ponen en un "socialismo del siglo XXI" a la sombra del populismo autoritario de un demagogo. Partiendo de un peronismo falsamente bolivariano, reencontramos la fórmula de Castro dirigida a eliminar escalonadamente la libertad política y ensayar ocurrencias anticapitalistas cuya ineficacia cubrirán las exportaciones petroleras. Y como último refuerzo ideológico, un cóctel caótico de citas, legado del joven Fraga, ensalzando al Islam revolucionario y antiimperialista.
Opera una solidaridad selectiva. Al modo de Moratinos, paladín demócrata para Honduras y abrazado luego al tirano Obiang, con movilizarse por Palestina, contra Israel, más respaldar a Cuba y a Chávez, se cubre la cuota de progresismo. Nada de críticas a Rusia y China, tal vez por antiguos parentescos. Ante Tíbet y Xingiang, indiferencia generalizada, como ante las tragedias birmana e iraní.

Quebrada la utopía, la identidad izquierdista deviene así curiosamente pragmática, trepadora incluso por lo que contemplo, al ceñir su propósito a consolidar la propia autolegitimación, eludiendo la compleja lucha contra las opresiones y por la democracia, cuya exigencia sigue viva. Lo recordaban en TVE-2 las reflexiones propalestinas de un veterano actor progresista sobre los "hermanos palestinos" y los "hermanos israelíes", o las estrofas de We shall overcome entonadas en farsí por Joan Baez para recordar que Irán, como Suu Kyi, nos concierne a todos. Ése es el áspero camino de la izquierda democrática, que aprendió en el siglo pasado a detestar la dictadura.
Entretanto Oliver Stone celebra exultante a Chávez. ¿Hubiera podido criticarle? Va de dictador en dictador.

viernes, 11 de septiembre de 2009


No es porque los gringos quieran meterse [ en Venezuela], es porque Chávez va a dar pie a que eso suceda”. L
a entrevista dominical de La Voz, con el vicealmirante (r) Mario Iván Carratù Molina, quien dice que las bases militares en Colombia “son para acabar con la guerrilla, el narcotráfico y disuadir a Chávez”
“El problema es político, no militar. (…)
Estoy un poco cansado de hablar de tanques, aviones, buques, hay que hablar de la geopolítica (ciencia que reúne la geografía, la historia y la política) lo que priva en el mundo es el ansia de poder de los civiles y por ello, llaman a los militares, se crean las guerras”, son afirmaciones lapidarias del Vicealmirante (r) Mario Iván Carratù Molina, quien ocupó distintos cargos importantes en la vida pública nacional.
Todavía se considera un hombre de mar, que relaciona cada elemento político para que funcione la sociedad, como un barco. Su carta de navegación es la democracia, la soberanía y el desarrollo, la modernidad.
Si bien no quería que se le preguntase sobre los equipos bélicos, fue inevitable consultarle sobre la instalación de las bases militares en Colombia y la capacidad de respuesta venezolana, sólo que respondió con mayor profundidad: sumó el interés de las potencias extranjeras en los recursos de la región.
Y será porque luego de una guerra, los poderosos se reparten los territorios, como sucedió en el siglo XX. Para llamar la atención, sobre este punto, acudimos al análisis de este Alto oficial. Los lectores del Foro dominical, lo tienen de primera mano.
A continuación el diálogo con los periodistas.
A su juicio ¿cuál es el objetivo de la instalación de las bases militares?
-El objetivo no es atacar a Venezuela, estoy convencido de eso, si nos fueran atacar, lo hacen con el portaviones de la IV Flota, no hacen falta las bases. Los colombianos están trabajando su asunto para acabar con la insurgencia y con el narcotráfico.
Por otra parte, los gringos están disuadiendo a Chávez para que no se meta en Colombia. La punta de lanza de Chávez contra Colombia son las guerrillas, que están adentro y pueden desestabilizar al Presidente que esté allí, sin que Chávez entre al territorio, sólo con darles plata y municiones, le basta.
Chávez ya está descubierto, por eso su rabieta. A él le van a decir que saque a los guerrilleros que se van a esconder en nuestro territorio, entonces como él lo va a negar o no va a cooperar, vendrá la confrontación.
-Se refiere a una intervención, ya de tipo militar
-La estrategia es que Uribe está colocando una base cerca de Panamá, otra cerca de Ecuador, otra en el centro de su país, porque él va a tratar de presionar a la guerrilla FARC a que se desplacen, no los va a dejar irse para Ecuador o Panamá, los va a obligar a que crucen la frontera, y si Chávez no colabora con la entrega, viene el conflicto. Podría darse la intervención y quizá un escenario tipo Noriega (en Panamá), no es porque los gringos quieran meterse, es porque Chávez va a dar pie a que eso suceda.
-Desde Venezuela, se ha dicho que el problema real no es el terrorismo o el narcotráfico, es que por esa vía, los ‘gringos’ se van a llevar el petróleo y los recursos de la región.
A Chávez le interesa que el venezolano se asuste, recuerde que la sociedad latinoamericana apoya a aquél que se victimiza. También está buscando que la gente se alce para que lo siga en su guerra. Chávez no está asustado, él sabe lo que está haciendo.
Él va actuar, va hasta el final y es capaz de sacrificarse, a él no le importa nada, no así a quienes lo acompañan. El problema de fondo es que hay intereses de las grandes potencias por quedarse con los recursos de la región (Ver mapa anexo).
¿Cómo respondería el país ante un eventual ataque? Hay una carrera armamentista, al igual que el vecino, muy peligrosa para la paz de ambos.
-Ya para los años 90, cuando estuve en el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional (IADEN) se hizo una simulación militar (Plan Guacaipuro) con un conflicto con Colombia o una crisis social.
En ésa simulación Nicaragua, Ecuador y Venezuela atacan a Colombia, Rusia se suma. Esto no es nuevo. Sin embargo, hay otros factores que se añaden, como el puente aéreo Rusia, Cuba y Venezuela, eso nadie lo dice. Hay un interés ruso en El Caribe, una potencia que ahora logra entrar a la región por el apoyo de Chávez.
Existe una ligazón entre Rusia, Cuba y América Latina. Por otro lado, los gringos están viendo esto, entonces, Chávez es el peón de Rusia y Uribe de EE UU.
-¿La confrontación es inminente?-
Es un escenario de conflicto. Chávez piensa que los demás son unos tontos. Los estadounidenses van a perseguir a la guerrilla y con la presión militar, el control aéreo- terrestre, la inteligencia electrónica, los van atacando, les cierran los espacios, entonces los insurgentes no se van a ir por el mar y lo único que les queda es entrar a Venezuela.
Luego veremos en la ONU al gobierno de Colombia denunciando a Venezuela por no luchar contra el terrorismo y no entregar a los guerrilleros, ésa es la estrategia.
Fíjate que están aplicando con las FARC, el principio de Sun - Tzu que dice: ‘al enemigo no hay que cerrarle todos los espacios, déjale uno, para que se escape’ (y nosotros al final, vamos a ser los paga PEOS!!! VZ).
-En ese orden de ideas, el gobierno hace poco denunció la presencia del Comando Sur en El Caribe ¿ellos también forman parte del plan?
Siempre están por la zona. El brazo militar del Comando Sur es el portaviones de la IV Flota, pueden ser uno o dos dependiendo del área de conflicto. Está por allí el Kennedy. En la página web aparece la ruta. El Comando Sur puede dar la orden para que zarpen tres fragatas, dos submarinos y seis aviones de patrullaje.
Unos van para Aruba (a 20 millas de nosotros), para Centroamérica, otros para el resto de las islas del Caribe (Haití, Santo Domingo, Puerto Rico), pasan por la costa de Venezuela. Ellos tienen aviones de reconocimiento y van grabando lo que sucede en el área. Cuando hay un conflicto, embarcan los 20 mil infantes de marina, mueven los buques de desembarco, los aviones de patrullaje, concentran la flota en un sector estratégico, cierran los canales de aproximación, controlan el tráfico aéreo, cuidan las restricciones para no errar un misil. Luego, proceden a ejecutar un plan de operaciones definido.
-¿Desde cuándo andan por estos lados?
-En 2006, el Departamento de Estado activó la IV Flota. El portaviones está atracado en Miami, en Puerto Rico, pero los barcos están por Trinidad, Nicaragua, República Dominicana, ellos se están moviendo por El Caribe, pero al momento de un conflicto, se concentran, en cualquier parte que se coloque el portaviones puede atacar a Venezuela sin poner un soldado en el territorio.
Lo de las bases es tontería. Ese portaviones lo ponen a 200 millas de Maracaibo, Cumaná y atacan. Los misiles de esos buques son de 800 kilómetros a 1500 kms.
Situación venezolana-Ya en la política interna ¿Cómo ve al país? ¿Qué diagnóstico hace?
-Yo veo un fenómeno delicado: la sociedad está desesperada.
Cuando uno está desesperado - yo lo asocio con el síndrome del náufrago (como marino) - uno se prepara para abandonar el barco, tú te lanzas al agua con la balsa salvavidas. Mientras estés en la balsa estás bien, pero si no estás en ella, te agarras de lo que sea, no tienes otra cosa.
Por eso, la oposición se ha aferrado a políticos que no son buenos. Ahora, hay otro peligro latente: la violencia para mí viene, no hay ninguna sociedad que aguante todo lo que esta sociedad ha aguantado.
Cada vez que el Presidente habla es humillación tras humillación para los opositores. Espero, que todo lo vivido nos sirva para crear ciudadanía y consolidar una democracia, porque todavía estamos en la transición que dejó Juan Vicente Gómez.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Senado de Brasil censura al Gobierno de Venezuela



Cuestiona intención del presidente Chávez de socavar la democracia en el país
La Cámara del Senado de Brasil aprobó un voto de censura contra "el autoritarismo" del gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, donde se cuestiona la intención del mandatario nacional de atentar contra la libertad de prensa y la democracia.

El pedido del voto de censura fue presentado por el senador Flexa Ribeiro (PSDB-PA) y recibió el aval de la Comisión de Relaciones Exteriores de la instancia legislativa, informó en la tarde de ayer Folha on line. Agrega el medio que con la aprobación del presidente del Senado, José Sarney, se consignará el texto al Parlamento de Venezuela.

De acuerdo con el senador Ribeiro, el presidente Chávez está impidiendo uno de los principales derechos que existen en la democracia, que es la libertad de prensa. Además, señala que el ataque a un canal por el partido oficialista UPV deja clara la intención oficial de privar a los venezolanos de informaciones imparciales eliminando uno de los principios básicos de la democracia, que es tener acceso libre a información y expresión.

El voto de censura señala que aunque se debe respetar la soberanía nacional de los países, no se debe dejar "que una peligrosa escalada dictatorial se instale en un país hermano". Los senadores también tomaron en cuenta la propuesta sobre delitos mediáticos que hizo la fiscal Luisa Ortega Díaz. SCD

martes, 1 de septiembre de 2009

Asdrúbal Aguiar // El soldado Chávez y la Unasur



Chávez no puede imponerse, pero sus pares no pueden detenerlo
La Unión de Naciones Sudamericanas, conciliábulo establecido por los gobernantes miembros del Foro de San Pablo -nueva internacional de las izquierdas radicales- y cultores del eje marxista militar cubano-venezolano, concluye su última reunión con un triste papel. Para el presidente venezolano, por aliado de las FARC y de suyo cómplice en su tráfico internacional de estupefacientes y de las armas que recibe, la iniciativa Obama-Uribe es una declaratoria de guerra en su contra. No le falta razón. ¡Y es que Venezuela, por obra del primero, hoy pisa las aceras de la criminalidad transnacional, aun cuando no sea más que como medio para fortalecer el poder personal del inquilino de Miraflores!

Su planteamiento extremo, llevado hasta Bariloche de concierto a sus íntimos -los presidentes Correa y Morales- para promover una condena del gobierno uribista y obtener las acciones que le pongan freno a la iniciativa de las bases militares deriva, en efecto, en una declaración de consenso y de mera conveniencia. Apenas pide la Unasur a Colombia y por vía de consecuencias a Estados Unidos no usar dichas bases para incidir en la seguridad interna de otras naciones sudamericanas.

Lo destacable, en todo caso, es que si el resultado de la cumbre sureña predica el aislamiento por ésta del clima de beligerancia y divisor que procura, con vistas a los fines políticos del chavismo, la Cancillería de Caracas, en otro orden hace evidente el deterioro y desprestigio graves que acompañan a las organizaciones internacionales americanas, cascarones incapaces de sobreponerse a las disonancias de algunos de sus miembros y de asegurar con firmeza el interés común de la región.

De modo que, si cierto es que Chávez no logra como antes el control sobre sus pares dada la mengua de los ingresos petroleros de Venezuela y la pérdida por aquél de su emblemática popularidad, tampoco cuentan éstos con mecanismos capaces de neutralizar y alejar los peligros -entre éstos el propio Chávez- que cada vez más acechan a la región y ponen en peligro su paz y seguridad colectivas.

La perspectiva internacional inmediata no es, pues, halagüeña. Se la ve sujeta a crisis recurrentes y contenciones de emergencia. La paz duradera y relativa que alguna vez ofrecen dentro de sus ámbitos las organizaciones de la última posguerra, a saber, la ONU y la OEA, de nuevo es un desiderátum. Estas antiguallas mal sirven ahora que no sea para solaz de sus burócratas, entre éstos el inefable José Miguel Insulsa.

Las mentiras, las dobleces y las contradicciones se enseñorean como nunca antes sobre el puente del cambio estructural profundo que acusan las Américas. Han minado el corazón de su realidad, a un punto tal que nada es verdad y toda locura cabe como posible. Los ejemplos huelgan.

El "dictador" hondureño Michelleti abre sus puertas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que vea y juzgue la realidad de su país, en tanto que el "demócrata" de Chávez prohibe su visita y no acata sus decisiones. Luego, éste anuncia el establecimiento de bases militares rusas en Venezuela y la OEA ni se inmuta, en tanto que los miembros de la Unasur quiebran lanzas ante la presencia de militares americanos en bases colombianas.

La OEA protesta y condena que el Congreso y la Corte hondureñas despachen al presidente Zelaya con ayuda de la Constitución, en tanto que, declara materia de orden interno el desconocimiento por Chávez de las elecciones de gobernadores y alcaldes opositores.

Éste envía a sus soldados a suelo boliviano, para apoyar al presidente Morales, y el señor Insulza mira a los lados y nada opina, tampoco cuando el primero mete sus dineros y milicianos para que hagan política activa en Perú y Colombia contra sus legítimos gobiernos. Y entre tanto, el mismo Insulza decide no tratar a Michelleti por indigno de ser reconocido, pero no pasan los días cuando se muestra ante el mundo horondo, fotografiado y dándole la mano al mentado "gorilleti".

Lo cierto es que Chávez hunde al Pacto Andino, pone en crisis al Mercosur, y de seguidas anuncia la muerte de la OEA y la usa para sus despropósitos hondureños hasta desprestigiarla. Y si se trata de la Unasur, para silenciar la denuncia de Uribe en cuanto a la protección por Chávez en territorio venezolano de Timochenko e Iván Márquez, jefes supremos de la narcoguerrilla colombiana, aquélla prefiere no meterse en "honduras" con lo de las bases gringas y prefiere ponerse la soga en el cuello.

Chávez, en suma, no puede imponerse, pero sus pares no pueden detenerlo. Y en sus desvaríos épicos es capaz de todo lance, hasta de empujarnos a una guerra contra Colombia. A menos que le pongamos coto a tiempo, gústele o no a la OEA, le incomode o no a la Unasur.

correoaustral@gmail.com